| La
autoestima en la niñez
Transcripción de un artículo publicado en Cartago en La
Nación, periódico bisemanal del 20 de mayo al 2 de junio
del 2005. Escrito por Rafael Cordero.
¿Qué significa autoestima?
La autoestima es el valor que cada persona se asigna a sí misma
y tiene que ver con qué tanto se acepta, cómo se siente
y qué tan satisfecha está con lo que hace, piensa y siente.
Proviene de saberse querido y respetado por los demás. Una autoestima
positiva implica quererse, respetarse y, de esta forma, se relaciona estrechamente
con el grado en que cada quien cree tener derecho a ser feliz y cuánto
respeta y defiende sus intereses.
Una autoestima positiva es clave para lograr relaciones gratificantes
con los demás, para enfrentar con éxito las adversidades
y arriesgarse a luchar por lo que se quiere. Al contrario, una autoestima
negativa hace que la persona se sienta incapaz y sumamente dependiente
de la aprobación de los demás.
La autoestima en la niñez
La actitud que los padres adopten frente a sus hijos es primordial ya
que esta determina en gran parte el grado de autoestima que tendrá
el niño: éste tiende a verse a sí mismo como los
mayores le dicen que es. Además, la forma en que los niños
se sienten con respecto a ellos mismos afecta las distintas dimensiones
de su vida: rendimiento escolar, relaciones con otros niños, etc.
Se señalan a continuación algunas recomendaciones generales
para fomentar una buena autoestima en los niños:
1- No se centre sólo en los aspectos negativos:
enfóquelos como aspectos que se pueden mejorar y no tanto como
características definitivas de la personalidad del niño.
Por ejemplo, en lugar de calificarlo como “torpe” o “incapaz”
hágale saber respetuosa y amablemente cuál es su dificultad
específica y como podría enfrentarla.
2- No compare: Acostúmbrelo a evaluar sus logros
en comparación consigo mismo y no con los demás. Evite comparar
al niño con otras personas o con otros familiares.
3- Demuestre interés por el desarrollo del niño:
esté pendiente de lo que hace, de sus actividades. Siga el desarrollo
de su hijo con interés y curiosidad para que sepa que es una persona
muy importante. Esto le hará sentirse querido y valorado.
4- Hágalo sentirse capaz: déle responsabilidades
al niño, procure que se sienta importante dentro de su familia,
que se involucre en las tareas de la casa. Estimule su autonomía,
su independencia. Ayúdelo con ideas positivas, sin críticas
y sin exigencias demasiado altas.
5- Esfuércese por comprender sus sentimientos:
muéstrese comprensivo y en sintonía con él niño.
Así le demuestra que sus sentimientos son reales y merecen la dedicación
suya. Si vive experiencias tristes, compártalas también.
Esto ayuda a que el niño se siente comprendido y a que él
también pueda comprender a las personas que le rodean.
6- No regañe constantemente: tener un niño
en casa puede ser sinónimo de desorden, suciedad: el niño
es niño y para crecer necesitar experimentar su ambiente tocando,
investigando, jugando con lo que encuentra. Es importante que los adultos
se muestren comprensivos y pacientes cuando el niño cometa algún
“error”.
7- Evite chantajes y amenazas: en cambio, dígale
a su hijo lo que quiere, hable y comuníquese expresando con claridad
lo que usted quiere, por qué lo quiere y las ventajas de hacerlo.
Ofrézcale alternativas para que él mismo asuma progresivamente
responsabilidad sobre sus conductas.
8- No lo critique por su forma de ser: es fundamental
que el adulto acepte la forma de ser de su hijo y que reconozca que cada
niño tiene su propio ritmo y su propio carácter. La crítica
constante y la desvalorización afectan negativamente el concepto
que el niño tiene de sí mismo.
9- No valore sólo los resultados: destaque también
el esfuerzo y el empeño puesto en las actividades que realiza.
10- Enséñele a confiar en sí mismo:
en lo posible trate de darle al niño la oportunidad de que decida
por sí mismo y respete su decisión aunque ésta sea
diferente a la que usted tomaría. Esta actitud fortalece su sentido
de responsabilidad y la autoconfianza. Por ejemplo, puede dejar que el
niño escoja el sabor de helado que va a comer, el color de ropa
que usará durante el día, etc.
11- Cuide de él pero sin sobreprotegerlo: el niño
necesita hacer actividades solo, aunque le resulten difíciles,
porque así aumenta la confianza que tiene en sí mismo. Por
supuesto que el niño debe ser protegido y atendido con cuidado,
pero también debe permitirse que él afronte ciertos riesgos
y retos típicos de su edad que le ayudarán a ir madurando
emocional e intelectualmente.
12- Demuestre afecto: a través de caricias, abrazos,
elogios, brindando tiempo de calidad.
13- Estimule la práctica de deportes: el deporte
ayuda a que la persona mejore su autoestima y eleve la confianza en sí
misma. Además está comprobado que el ejercicio provoca que
el cerebro libere sustancias químicas llamadas endorfinas que producen
un estado de bienestar muy positivo.
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La actitud que los padres adopten frente a sus hijos es primordial
ya que determina en buena parte el grado de autoestima que tendrá
el niño.
Los niños tienden a verse a sí mismos tal y como los
mayores le dicen que es. |
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